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Las enseñanzas en este sitio Web fueron dadas por el Espíritu Santos sobre un periodo de muchos años.  Ellas han sido escritas con muchas oraciones, ayuno e imploración a Nuestro Señor Dios. Ellas enseñan como caminar con Jesucristo de nacimiento a muerte. 

Si usted tiene preguntas sobre estas enseñanzas, puede contactar al hermano Don Ragsdale en la siguiente dirección: don@skywatchmin.org


UNIDAD DE FE Y AMOR

Has todo esfuerzo por mantener la unidad del Espíritu a través del vínculo de paz. Hay un cuerpo y un espíritu – así como tu fuiste llamado una sola esperanza al ser llamado – un Señor, una fe, un bautismo; un Dios y Padre de todo quien sobre todo, a través de todo y en todo.

EFESIOS 4:3-6

“Haga todo esfuerzo…” 

El hacer todo esfuerzo significa tener toda la capacidad para la entrega total al Espíritu del Señor para que el Espíritu de lugar a la unidad de la Fe. Puesto que la unidad del Espíritu no puede ser creado por el hombre ni por enseñanzas humanas o sabiduría. El Espíritu ya ha dado a aquellos Creyentes que han dado paso a Cristo como Señor y Maestro.

“…unidad de Espíritu…”

La unidad del Espíritu es vivir la vida de un nuevo hombre con nueva actitud y el nuevo ser auto-creado para ser como Dios en verdadera virtud y santidad. Este vivir de una nueva vida, una nueva creación, no es por medios humanos u organizaciones, sino vivir de la manera del llamado que el Creyente ha recibido del Señor. El hombre no puede dar lugar a la unidad del Espíritu por su propio esfuerzo o capacidad. La unidad del Espíritu es causado a través de la entrega completa del Creyente a la voluntad del Espíritu. Es una manifestación sobrenatural traída por la sumisión, la humildad y la entrega del Creyente a la voluntad del Espíritu de Dios. La actitud de, “yo haré tu voluntad, Oh Señor”, es el motivo principal del Creyente.

Entonces, la unidad del Espíritu puede fluir de persona en persona en la profundidad total del amor de Dios. El amor en la verdad es el flujo activo de la unidad del Espíritu entre Creyentes. Esta basado en una actividad continua en la resolución de problemas y también sobre el estado de reconciliación entre el Creyente y Dios y entre ellos mismos.

La unidad del Espíritu es un amorío continuo de honestidad y sinceridad basado en los deseos de Dios.

“…a través del vínculo de amor”.

Solo el vínculo de amor puede calmar el corazón. El corazón debe ser regido por este amor que solo Cristo puede dar. Este reino de amor da lugar a la seguridad y fortaleza encontrada en el conocimiento experimental de la Palabra viviente. Luego, el vínculo de amor entre Creyentes es el flujo de la seguridad y fortaleza entre los corazones de cada uno. Ello trae una fidelidad a través de este vínculo por la verdad y también dará lugar a una fe creciente entre Creyentes.

La confianza se establece junto con la esperanza mientras la fe en Cristo entre ellos crece sobre la fundación de la unidad del Espíritu en el Creyente. El amor se perfecciona y madura es su propósito y en obras entre todos.

“existe un solo cuerpo…”

Existen muchos miembros, pero solo un cuerpo de Cristo Jesús, habiendo sido adquirido con Su Sangre. Está en la Cruz, el Árbol Maldito, que se engendró el cuerpo. A través de la muerte de Jesús, llegó la vida para muchos. Cada miembro del cuerpo conocedor que su membresía esta basada en el amor de Dios para convertirse en uno con el otro. La realidad de la Muerte de Jesús es la que mantiene cada miembro en su propio lugar de humildad y sumisión completa al Espíritu.

 “…un Espíritu…”

Con cada Creyente en sumisión al Espíritu de Dios, el nuevo Cuerpo, formado de muchas partes en unidad completa del mismo Espíritu, es capaz de hacer la declaración que el Señor Jesucristo ya ha venido y regresará pronto para aquellos que lo esperan.

Es uno y el mismo Espíritu que permite que el Creyente obtenga los objetivos que el Padre ha puesto para cada uno. El Espíritu siempre apuntará a Dios y la labor redentora que El logró para que el Creyente siempre sepa que no es por sus esfuerzos o capacidades, sino que su éxito recae en la sumisión completa al Espíritu. Es muy importante que todo Creyente entienda que el Espíritu funciona en cada persona de acuerdo a la Voluntad de Dios. Y que esta labor puede estar escondida dentro del corazón y no se manifestará sino hasta después, debido a diferentes factores.

“…a una esperanza…”

La única esperanza es la creencia que Jesús se levantó de entre los muertos. Esta es la esperanza bendecida de salvación de cada Creyente. Toda la Cristiandad se basa sobre esta esperanza y ninguna otra.

“…un Señor…”

Solo hay un Señor, el Señor Jesucristo. Esto significa que no pueden haber más Dioses o sustitutos. Ni podrá haber otro discurso posible de otro ayudante para la redención de la humanidad…solo el Señor Jesucristo. Por lo tanto, no puede haber ninguna compartición o igualdad de ningún tipo, en ningún lugar, ni ninguna persona al Señorío de Cristo. El señorío necesita una sola autoridad, sin divisiones y no podrá ser compartida con ninguna organización, ningún orden u objeto. El Señorío es la misma definición de ser absoluto en el Único Jesús.

La confesión de fe de que Jesús es el Señor debe solo creer en Cristo y que el Creyente es solo por esta fe. Es Dios siendo revelado en Cristo lo que lleva a la salvación y el Señorío al Creyente. No puede ser comparado de ninguna manera o ningún grado. 

“…una Fe…”

Solo existe una fe en Cristo Jesús. Esta es la fe de que las Escrituras son el trabajo inspirado del Espíritu a través de hombre sagrados de antaño. Esa fe declara el Señorío de Cristo Jesús, la creencia en la resurrección de los muertos y el juicio de todos. La fe habla del regreso de Jesús por su prometida, el Cuerpo de Cristo. La fe habla de que el Reino de los Cielos es regido por el único Cristo Jesús. Y habla de Jesús ungido Señor de todas las creaciones de Dios.

“…un bautizo…”

Todo Creyente debe ser bautizado en la muerte de Cristo para que sean resucitados con Cristo Jesús. Solo hay una muerte, por lo tanto solo puede haber un bautizo de la misma muerte. Todos deben ser bautizados en agua para la absolución de los pecados. Es un bautismo que promete una buena conciencia hacia Dios. No se dan más medios. El arrepentimiento de los pecados y el bautizo es para todos los Creyentes. 

“…y un dios y Padre para todos…”

Toda la creación apunta hacia un Dios…el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Muchos lenguajes tienen muchos nombres para Dios. Pero el DIOS al que nos referimos es el sustantivo propio, significando el Creador de todas las cosas. La identidad de Dios es conocida en Israel en lenguaje Hebreo. Nuestro Señor Jesús identificó a Dios como el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, queriendo decir el Dios que estos hombres alabaron. El nombre YO SOY LO QUE SOY, es el nombre que Dios dio a Moisés para decirle a los Hebreos a quienes lo habían enviado. Además Dios, también dijo que el era el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Jesús también dijo que Dios es el Dios de los vivientes y viviendo después de ocurrir la muerte física.

Jesús dijo además que cualquiera que aprendiera de Dios vendría de Jesús. Y dijo que ninguno vendría a Jesús a menos que el Espíritu lleve a la persona a Cristo.

Jesús dijo que Dios es Espíritu y que Dios es amor. Dijo que Dios busca a aquellos que lo alabarían en Espíritu y en la verdad.

Lo más importante de las revelaciones de Jesús sobre Dios es que Dios es Su Padre. De creador a Dador de Vida personal. Que Dios sea Padre es la mayor declaración del nombre de Dios. Ya que habla de Aquel que dio vida a través de su propio aliento y a través de su propia sangre y que Jesús es el Señor de los Hijos de Dios.

Además en muchas declaraciones del atributo Padre-Dios, Cristo dijo que el Padre tiene hijos que son los Creyentes de Cristo Jesús. De hecho, dijo que los Creyentes son co-herederos con Jesucristo. Por lo tanto, a los Creyentes de Jesús, el Dios viviente se convierte en el PADRE personal.

Jesús dijo que El se dirigía a Su Dios, Su padre, nuestro Dios, nuestro Padre. Nos hizo iguales en la relación con Dios el Padre de él mismo. El es el Primer Hijo, el Único Concebido del Padre para que fuese el Primero de todas las cosas y por lo tanto lo último de todo. 

“…quien está en todo , a través de todo y en todo”.

Dios, siendo la misma esencia del amor, ha establecido el Reino de Cristo Jesús. Todos los Creyentes son su Reino. Y cada uno está llamado a ser un Sacerdocio Real y una Nación Sagrada.

De las naciones, idiomas y gentes, Dios ha sacado a aquellos que creen en el Evangelio de Jesucristo de las  Tinieblas, el reino del mundo, dando a cada uno el derecho a ser hijo de Dios, vueltos a nacer pero en la Luz.

No existe lugar o cosa o gente que Dios no conozca. Todo el Cielo, toda la Tierra y todo debajo de la Tierra es de Dios. Sin embargo, Jesús dijo que nadie conocía a Dios sino El, quien es de Dios. Y dijo que nadie conocería a Dios excepto aquellos que El escogiera para hacerse conocer.

CONCLUSIÓN:

La unidad en el Cuerpo de Cristo Jesús es también unidad en la fe y unidad del Espíritu. Ellos son todos uno y el mismo. No hay separación de la división involucrada por ningún medio.

Tal unidad se declara a ser una de profundo amor por Dios, por Jesús y por los Creyentes. Sin amor, sin el amor que fluye de Dios, no puede haber unidad de fe, de Espíritu, en el Cuerpo de Cristo.

Dios, siendo amor, estando en cada Creyente debe irradiar su amor desde el Creyente.

Para el Creyente, uno DEBE caminar en amor con Dios y con el Cuerpo de Cristo. Se DEBE permitir que el amor solucione los problemas y dificultades del Creyente en todos los aspectos de la vida. Sin amor, no existe el Creyente. Un Creyente es quien ama lo que no se puede amar, absuelve lo indisculpable, perdona lo imperdonable. Sin amor, todo se pierde, todo es en vano, baladí y sin sentido. No hay absolutamente ninguna manera posible de que exista la unidad sin amor de Espíritu entre Creyentes.

La unidad de la fe y del Espíritu establece la Verdad, quien dice tener la unidad con Cristo y no tiene la unidad de amor es un claro engaño y revela la clara condición de su corazón, lo cual muestra que la persona está en clara oposición a Dios y no puede vivir en el Reino de los Cielos.

Es crucial mantener la unidad de fe y Espíritu entre los Creyentes. Es absolutamente necesario demostrar tal amor a aquellos en la oscuridad. Y el resultado prueba que Jesús verdaderamente vino, murió y se levantó de entre los muertos, estableciendo la fe en el Evangelio. Y con amor fluyendo, habrán siempre milagros, señales y maravillas en la presencia de tal amor entre Creyentes.

La unidad en la fe y la unidad del Espíritu abarca la unidad del amor.

 

Septiembre de 1995

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