| UNIDAD
DE FE Y AMOR
Has todo esfuerzo por mantener la unidad del Espíritu a través
del vínculo de paz. Hay un cuerpo y un espíritu – así como tu
fuiste llamado una sola esperanza al ser llamado – un Señor, una
fe, un bautismo; un Dios y Padre de todo quien sobre todo, a
través de todo y en todo.
“Haga todo esfuerzo…”
El hacer todo esfuerzo significa tener toda la capacidad para la
entrega total al Espíritu del Señor para que el Espíritu de
lugar a la unidad de la Fe. Puesto que la unidad del Espíritu no
puede ser creado por el hombre ni por enseñanzas humanas o
sabiduría. El Espíritu ya ha dado a aquellos Creyentes que han
dado paso a Cristo como Señor y Maestro.
“…unidad de Espíritu…”
La unidad del Espíritu es vivir la vida de un nuevo hombre con
nueva actitud y el nuevo ser auto-creado para ser como Dios en
verdadera virtud y santidad. Este vivir de una nueva vida, una
nueva creación, no es por medios humanos u organizaciones, sino
vivir de la manera del llamado que el Creyente ha recibido del
Señor. El hombre no puede dar lugar a la unidad del Espíritu por
su propio esfuerzo o capacidad. La unidad del Espíritu es
causado a través de la entrega completa del Creyente a la
voluntad del Espíritu. Es una manifestación sobrenatural traída
por la sumisión, la humildad y la entrega del Creyente a la
voluntad del Espíritu de Dios. La actitud de, “yo haré tu
voluntad, Oh Señor”, es el motivo principal del Creyente.
Entonces, la unidad del Espíritu puede fluir de persona en
persona en la profundidad total del amor de Dios. El amor en la
verdad es el flujo activo de la unidad del Espíritu entre
Creyentes. Esta basado en una actividad continua en la
resolución de problemas y también sobre el estado de
reconciliación entre el Creyente y Dios y entre ellos mismos.
La unidad del Espíritu es un amorío continuo de honestidad y
sinceridad basado en los deseos de Dios.
“…a través del vínculo de amor”.
Solo el vínculo de amor puede calmar el corazón. El corazón debe
ser regido por este amor que solo Cristo puede dar. Este reino
de amor da lugar a la seguridad y fortaleza encontrada en el
conocimiento experimental de la Palabra viviente. Luego, el
vínculo de amor entre Creyentes es el flujo de la seguridad y
fortaleza entre los corazones de cada uno. Ello trae una
fidelidad a través de este vínculo por la verdad y también dará
lugar a una fe creciente entre Creyentes.
La confianza se establece junto con la esperanza mientras la fe
en Cristo entre ellos crece sobre la fundación de la unidad del
Espíritu en el Creyente. El amor se perfecciona y madura es su
propósito y en obras entre todos.
“existe un solo cuerpo…”
Existen muchos miembros, pero solo un cuerpo de Cristo Jesús,
habiendo sido adquirido con Su Sangre. Está en la Cruz, el Árbol
Maldito, que
se engendró
el cuerpo. A través de la muerte de Jesús, llegó la vida para
muchos. Cada miembro del cuerpo conocedor que su membresía esta
basada en el amor de Dios para convertirse en uno con el otro.
La realidad de la Muerte de Jesús es la que mantiene cada miembro en
su propio lugar de humildad y sumisión completa al Espíritu.
“…un Espíritu…”
Con cada Creyente en sumisión al Espíritu de Dios, el nuevo
Cuerpo, formado de muchas partes en unidad completa del mismo
Espíritu, es capaz de hacer la declaración que el Señor
Jesucristo ya ha venido y regresará pronto para aquellos que lo
esperan.
Es uno y el mismo Espíritu que permite que el Creyente obtenga
los objetivos que el Padre ha puesto para cada uno. El Espíritu
siempre apuntará a Dios y la labor redentora que El logró para
que el Creyente siempre sepa que no es por sus esfuerzos o
capacidades, sino que su éxito recae en la sumisión completa al
Espíritu. Es muy importante que todo Creyente entienda que el
Espíritu funciona en cada persona de acuerdo a la Voluntad de
Dios. Y que esta labor puede estar escondida dentro del corazón
y no se manifestará sino hasta después, debido a diferentes
factores.
“…a una esperanza…”
La única esperanza es la creencia que Jesús se levantó de entre
los muertos. Esta es la esperanza bendecida de salvación de cada
Creyente. Toda la Cristiandad se basa sobre esta esperanza y
ninguna otra.
“…un Señor…”
Solo hay un Señor, el Señor Jesucristo. Esto significa que no
pueden haber más Dioses o sustitutos. Ni podrá haber otro
discurso posible de otro ayudante para la redención de la
humanidad…solo el Señor Jesucristo. Por lo tanto, no puede haber
ninguna compartición o igualdad de ningún tipo, en ningún lugar,
ni ninguna persona al Señorío de Cristo. El señorío necesita una
sola autoridad, sin divisiones y no podrá ser compartida con
ninguna organización, ningún orden u objeto. El Señorío es la
misma definición de ser absoluto en el Único Jesús.
La confesión de fe de que Jesús es el Señor debe solo creer en
Cristo y que el Creyente es solo por esta fe. Es Dios siendo
revelado en Cristo lo que lleva a la salvación y el Señorío al
Creyente. No puede ser comparado de ninguna manera o ningún
grado.
“…una Fe…”
Solo existe una fe en Cristo Jesús. Esta es la fe de que las
Escrituras son el trabajo inspirado del Espíritu a través de
hombre sagrados de antaño. Esa fe declara el Señorío de Cristo
Jesús, la creencia en la resurrección de los muertos y el juicio
de todos. La fe habla del regreso de Jesús por su prometida, el
Cuerpo de Cristo. La fe habla de que el Reino de los Cielos es
regido por el único Cristo Jesús. Y habla de Jesús ungido Señor
de todas las creaciones de Dios.
“…un bautizo…”
Todo Creyente debe ser bautizado en la muerte de Cristo para que
sean resucitados con Cristo Jesús. Solo hay una muerte, por lo
tanto solo puede haber un bautizo de la misma muerte. Todos
deben ser bautizados en agua para la absolución de los pecados.
Es un bautismo que promete una buena conciencia hacia Dios. No
se dan más medios. El arrepentimiento de los pecados y el
bautizo es para todos los Creyentes.
“…y un dios y Padre para todos…”
Toda la creación apunta hacia un Dios…el Dios de Abraham, el
Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Muchos lenguajes tienen muchos
nombres para Dios. Pero el DIOS al que nos referimos es el
sustantivo propio, significando el Creador de todas las cosas.
La identidad de Dios es conocida en Israel en lenguaje Hebreo.
Nuestro Señor Jesús identificó a Dios como el Dios de Abraham,
el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, queriendo decir el Dios que
estos hombres alabaron. El nombre YO SOY LO QUE SOY, es el
nombre que Dios dio a Moisés para decirle a los Hebreos a
quienes lo habían enviado. Además Dios, también dijo que el era
el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Jesús
también dijo que Dios es el Dios de los vivientes y viviendo
después de ocurrir la muerte física.
Jesús dijo además que cualquiera que aprendiera de Dios vendría
de Jesús. Y dijo que ninguno vendría a Jesús a menos que el
Espíritu lleve a la persona a Cristo.
Jesús dijo que Dios es Espíritu y que Dios es amor. Dijo que
Dios busca a aquellos que lo alabarían en Espíritu y en la
verdad.
Lo más importante de las revelaciones de Jesús sobre Dios es que
Dios es Su Padre. De creador a Dador de Vida personal. Que Dios
sea Padre es la mayor declaración del nombre de Dios. Ya que
habla de Aquel que dio vida a través de su propio aliento y a
través de su propia sangre y que Jesús es el Señor de los Hijos
de Dios.
Además en muchas declaraciones del atributo Padre-Dios, Cristo
dijo que el Padre tiene hijos que son los Creyentes de Cristo
Jesús. De hecho, dijo que los Creyentes son co-herederos con
Jesucristo. Por lo tanto, a los Creyentes de Jesús, el Dios
viviente se convierte en el PADRE personal.
Jesús dijo que El se dirigía a Su Dios, Su padre, nuestro Dios,
nuestro Padre. Nos hizo iguales en la relación con Dios el Padre
de él mismo. El es el Primer Hijo, el Único Concebido del Padre
para que fuese el Primero de todas las cosas y por lo tanto lo
último de todo.
“…quien está en todo , a través de todo y
en todo”.
Dios, siendo la misma esencia del amor, ha establecido el Reino
de Cristo Jesús. Todos los Creyentes son su Reino. Y cada uno
está llamado a ser un Sacerdocio Real y una Nación Sagrada.
De las naciones, idiomas y gentes, Dios ha sacado a aquellos que
creen en el Evangelio de Jesucristo de las Tinieblas, el reino
del mundo, dando a cada uno el derecho a ser hijo de Dios,
vueltos a nacer pero en la Luz.
No existe lugar o cosa o gente que Dios no conozca. Todo el
Cielo, toda la Tierra y todo debajo de la Tierra es de Dios. Sin
embargo, Jesús dijo que nadie conocía a Dios sino El, quien es
de Dios. Y dijo que nadie conocería a Dios excepto aquellos que
El escogiera para hacerse conocer.
CONCLUSIÓN:
La unidad en el Cuerpo de Cristo Jesús es también unidad en la fe y
unidad del Espíritu. Ellos son todos uno y el mismo. No hay
separación de la división involucrada por ningún medio.
Tal unidad se declara a ser una de profundo amor por Dios, por
Jesús y por los Creyentes. Sin amor, sin el amor que fluye de
Dios, no puede haber unidad de fe, de Espíritu, en el Cuerpo de
Cristo.
Dios, siendo amor, estando en cada Creyente debe irradiar su
amor desde el Creyente.
Para el Creyente, uno DEBE caminar en amor con Dios y con el
Cuerpo de Cristo. Se DEBE permitir que el amor solucione los
problemas y dificultades del Creyente en todos los aspectos de
la vida. Sin amor, no existe el Creyente. Un Creyente es quien
ama lo que no se puede amar, absuelve lo indisculpable, perdona lo
imperdonable. Sin amor, todo se pierde, todo es en vano, baladí
y sin sentido. No hay absolutamente ninguna manera posible de
que exista la unidad sin amor de Espíritu entre Creyentes.
La unidad de la fe y del Espíritu establece la Verdad, quien
dice tener la unidad con Cristo y no tiene la unidad de amor es
un claro engaño y revela la clara condición de su corazón, lo
cual muestra que la persona está en clara oposición a Dios y no
puede vivir en el Reino de los Cielos.
Es crucial mantener la unidad de fe y Espíritu entre los
Creyentes. Es absolutamente necesario demostrar tal amor a
aquellos en la oscuridad. Y el resultado prueba que Jesús
verdaderamente vino, murió y se levantó de entre los muertos,
estableciendo la fe en el Evangelio. Y con amor fluyendo, habrán
siempre milagros, señales y maravillas en la presencia de tal
amor entre Creyentes.
La unidad en la fe y la unidad del Espíritu abarca la unidad
del amor.
Septiembre de 1995
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