Julio 1 de
2005 – Viernes
Llegamos a Manila y nos quedamos en un hotel ese día para salir el
día siguiente para Licab. Bajamos al restaurante por tomar cena
temprana y mientras esperábamos, una mesera se acercó y comenzamos a
predicar la palabra para ella. Ella nos preguntó si éramos
Cristianos y le dijimos que si, ella nos dijo que era Católica. Le
dijimos que era muy importante para nosotros tener una relación
personal con el Señor a través de la iglesia. Nuestro caminar con el
Señor debe ser personal. Ella asintió. Luego el Hermano Don le dijo
que ella debería tener un momento personal con el Señor todos los
días.
Que ella debía disponer de tiempo en su habitación o hasta en el
baño si necesitaba privacidad. Ella estuvo de acuerdo y nos dijo
que oraba en el baño en su casa. El le dijo, cuán importante era
para nosotros tener una relación con el Señor, ya que solo El sabe
que es lo mejor para nosotros. Luego le preguntó, si estaba casada
y ella dijo que no pero que estaba comprometida. Luego, el le
comentó que solo el Señor sabía cual marido era el mejor para ella.
El Espíritu del Señor la tocó y comenzó a llorar asintiendo con la
cabeza, diciéndonos cuán verdadero era lo que decíamos y que eso
era por lo que ella había estado orando. Ella se excusó y se fue a
recomponerse. No la volvimos a ver, pero fue asombroso que el
Señor no utilizara para ser Sus testigos de Amor. Sentimos gran
humildad y agradecimos la experiencia.
|