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EL MORIR ES GANAR
Vivir es perderse de la vida eterna con Dios. El morir
es ganar la vida eterna con Dios.
Estas palabras han pasado a través del tiempo y permanecen
incorruptibles. Han sido quemadas en una cruz eterna que se
levanta ante el creyente cada día de su vida.
Cada momento en muchos casos, el creyente tiene que hacer la
escogencia final una y otra vez, recordando en cada ocasión que
la cruz es el único camino, la única puerta al reino de los
cielos. El morir es solo ganancia, es el único portón que
trae Alegría eterna en la existencia de la vida en la tierra.
Como lo dijo un creyente en su camino a su muerte física para
la Gloria de Dios, "O Cruz, cuanto he anhelado abrazarte, porque
he sido tu amor por tanto años".
Ahora, en los tiempos modernos del planeta tierra, morir en
una cruz, físicamente hablando, es raro, pero aun sucede. Es
mayor el problema de perder la vida en un proceso de decisión de
día a día. Los creyentes simplemente no aceptan la cruz, ni
sus sufrimientos, ni se convierten en sus amores. En los asuntos
diarios de sus corazones, continúan dejando a un lado las
decisiones de su muerte y sepelio de si mismos, mientras
comprometen su fe en ocuparse en sus amigos, familias,
relaciones, profesiones, sociedades, cultura y tradiciones del
hombre y los demonios.
Hoy en día, la cruz es una idea abstracta que se
esconde como algo que ya no es importante. Hoy, su
significado es poco en los corazones de los creyentes. No ven el
significado del proceso de muerte, sepelio y resurrección. No
entienden la compañía de la gloria de Jesucristo y tampoco
entienden como también deben acompañar Sus sufrimientos.
Hoy más que nunca, desde la ascensión del Señor, el creyente
se enfrenta con el engaño y la decepción de la humanidad y las
sociedades auto-motivadas en que viven. La idea de separarse del
punto de vista de la gran mayoría de la humanidad no parece algo
aceptable. Desde el punto de vista de hoy, el creyente
se le enseña que las sociedades de hoy están bien y son
moderadas y que uno debe pertenecer al Cristianismo y al mundo
sin compromisos. La gran mayoría del Cristianismo y la
iglesia declara la paz y la justicia y que todo está bien,
a su juicio.
En el mundo intelectual de hoy, todo está bien y el hombre
marcha hacia adelante para descubrir esta y aquella ciencia,
mientras que reúne a varias naciones creando una sociedad
mundial. En alguna parte de la mente del creyente, se
rehúsan a ver el "Babel" y aun más importante, exactamente
lo que el Señor dijo sobre la gente de Babel.
Parece poco sensato dar a los creyentes la simple idea
que Jesús murió para que el creyente se reconciliara con Dios en
las Alturas... y dejara de alimentarse del árbol del conocimiento del
bien y del mal y regresar al camino del espíritu.
La idea es que las Escrituras dicen que el Señor colocaría Su
Espíritu en el hombre y a través de ese Espíritu, el obedecería
las órdenes y decretos de Dios en las Alturas (el cual devuelve
al hombre a su estado de justicia).
La declaración de Josué de que el Comandante de los Ejércitos
del Señor ha entrado en la vida del creyente para hacer la
voluntad de quien lo envió, simplemente no parece ser real o
aceptable. Parece haber dificultad en creer las palabras de
vida que declaran que el Señor colocará su Espíritu en el hombre
y a través de este Espíritu el hombre obedecería su ordenes y
decretos. La idea de "no por poder o habilidad sino por Mi
Espíritu" parecen palabras distantes y significado de otros
tiempos que no parecen encajar al Cristianismo de hoy.
Además, cuando el Señor viene por su Prometida y grita "ven
acá", muchos dirán que tronó, otros dirán que fue el estallido
sónico de un avión y se preguntarán porqué desaparecen algunas
personas.
EL MORIR ES GANAR.
"¿Que dijiste que era el significado?" Aquellos que se
quedaron atrás miraron a su alrededor, escuchando los terribles sonidos.
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