| Las Escrituras
dicen que para entrar al Reino de los Cielos, uno debe "renacer".
Porque la persona sentenciada por el Espíritu de Dios a aceptar a
Jesucristo como el Señor, debe experimentar una vivencia
sobrenatural si realizan la "confesión de fe" en su corazón.
Como el mismo Señor Jesucristo dijo, uno debe contar con el costo
de seguirlo. El camino que lleva a la vida eterna con el Señor es
angosto y no muchos permitirán que sus vidas sean cambiadas tan
sobrenaturalmente. Para reinar en los cielos al lado del Señor
Jesucristo, lo hace a uno Rey y Sacerdote de Dios. Los verdaderos
discípulos de Cristo son muy importantes en el Cielo, ya que
tendremos mucho trabajo por hacer. Por esta razón debemos aprender
en esta vida en preparación para nuestro papel en los Cielos.
Ahora, trabajemos para el proceso de "volver a renacer" para ver
que sucede con una persona cuando acepta el Señorío de Jesús.
Para poder ver el cambio, primero debemos mirarnos a nosotros
mismos, para entender la razón del cambio. Hay tres pasos que
vamos a detallar para mostrar que fue, que será y que vendrá de
cada vida que se entrega al Señor.
| EL HOMBRE
CARNAL: El hombre viejo o la naturaleza
pecadora |
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El ser humano es una criatura denominada hombre. Es de sangre
caliente. Su vida es la sangre que fluye a través de su cuerpo. El
hombre posee un cuerpo con el cual camina y vive. El tiene un alma.
El alma, hace su carácter y guía a la mente a pensar, razonar y
tomar decisiones basados en los deseos y determinaciones de su
corazón. El tiene un espíritu. Su espíritu está influenciado
por los poderes, los gobernantes, las autoridades y la perversidad
de fuerzas malignas de las regiones celestiales. Su alma vino de
las tinieblas. El está controlado por la autoridad suprema de este
mundo, el diablo. El está influenciado a actuar y realizar varias
profesiones, labores y trabajos, ya que estos poderes así lo
habilitan.
En la medida que el obedezca a estos poderes, vive en
alguna forma de armonía con el mundo y sus sistemas, adaptándose
al ascenso y caída de gobiernos, a las diferentes afecciones y
enfermedades, a los llamados desastres naturales, etc. El acepta
ello como parte de su vida en este mundo.
El tiene familia y amigos. El quiere, ama, no gusta y odia a
diferentes personas por razones diferentes. El vive en sus
tradiciones, su cultura y las costumbres de su sociedad, creyendo
que así debe ser. Vive dentro de alguna forma de religión que la
sociedad que él forma parte controla. Cada sociedad tiene su
propia forma de religión y creencias, manteniéndolos alejados los
unos de los otros. Cada religión enseña que la de ella es la
verdadera y que todas las demás son oscuras.
De manera simple, este es el hombre, superficial, sin entender el
actual entorno espiritual. Los asuntos del entorno espiritual le
son escondidos y se le proporciona el miedo para mantenerlo
alejado de indagar qué existe más allá de la frontera natural del
mundo físico. Se hacen películas para mostrar terror y el miedo y
hacer que el hombre pierda el deseo de buscar en los aspectos
espirituales que lo impresionan continuamente y controlan sus
patrones de pensamiento y decisiones. El dios de este mundo y sus
fuerzas cuidan del camino continuamente e impiden al hombre ver
las fuerzas escondidas que manejan sus vidas.
Los accidente ocurren, hay enfermedades y ellas prevalecen, hay
hambruna por doquier, las guerras continúan y se le dan al
hombre como eventos naturales de la vida del hombre, en su
relación consigo mismo. No se da nada para sugerir que todas estas
cosas son obra de la oscuridad que está en juego en este mundo.
Todo es tomado para probar que son eventos naturales y comunes.
Esta es la suerte del hombre, vivir y morir a voluntad de
maldiciones, enfermedades y accidentes. Y al hombre se le enseña a
aceptarlos como tal. Todas las religiones apuntan a esto y como deben
ser las cosas.
| LA MUERTE:
La muerte del hombre carnal. |
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Dios Todopoderoso creo al hombre a su imagen para ser su compañero.
El Señor deseaba la compañía de Su creación y lo hizo a Su
semejanza . Al tal grado, le dio al hombre hasta el derecho de
escoger ser compañero de Dios o de vivir sin El. El plan de Dios
era probar a los gobernantes y autoridades de las regiones
celestiales que Su sabiduría al crear al hombre era
verdadera y que el hombre sería su compañero, por su propia
decisión y amor en lugar de ser forzado a ello.
Adán, el primer hombre, desobedeció a Dios. Por este acto de
desobediencia, el Espíritu del Señor salió del hombre
inmediatamente. El hombre se convirtió en un ser físico, con la
sangre llena de la maldición de la desobediencia, lo que trae
afecciones, enfermedades y otras formas de oscuridad. Se le dio
autoridad a los poderes del diablo para reinar sobre la humanidad,
para hacer lo que el deseara. El hombre comenzó a morir,
comprobando que el ya no tenía dominio sobre la creación de Dios.
El hombre se vio sometido a cada mecanismo de la oscuridad sobre
la tierra.
Los ángeles caídos o demonios, gobernaron el mundo completamente.
Cada región tenía asignado su príncipe de la oscuridad. La
sociedad y la cultura de esa tierra en particular estaba basada
sobre el príncipe de aire que la reinaba. Y la religión de esa región
fue formada para alabar el dios del mundo, a través de ese
príncipe del aire.
Dios Todopoderoso, puso Su plan en desarrollo para reconciliar al
hombre hacia El. Llevó a un hombre, llamado Abram, quien
alababa ídolos de la tierra de Ur y lo sacó de la oscuridad. El lo
escogió para convertirse en la nación que los sacaría de la
oscuridad.
Le cambió el nombre de Abram a Abraham, lo que significa, padre de
la naciones. Abraham obedeció a Dios, dejando la adoración de los
ídolos, creyendo en Dios en ser el Dios.
Dios habló a Abraham que la salvación vendría a través de su hijo Isaac.
Luego nació
Jacob, hijo de Isaac y Dios lo llamó Jacob, Israel. Y a través de
Israel, los llamados los judíos, vendría el salvador del mundo. Dios llamó a Israel,
el Pueblo Elegido y declaró que la Salvación vendría a través de
ellos.
Dios Todopoderoso envió Su Palabra al mundo para convertirse en
carne y caminar entre su Pueblo Elegido. Su pueblo se rehusó a
aceptarlo como el Mesías y lo crucificaron. Su nombre es Jesús de
Nazareth. El hizo muchos milagros, maravillas y señales, probando
que El era el verdadero Cristo. A su muerte en la Cruz, demostró
su gran amor al perdonar a las personas de lo que le hicieron. El
fue llevado del lugar de penitencia para aquellos que desobedecían
a Dios. Pero, sin haber pecado y sin haber desobedecido a Dios, la
muerte no podía detenerlo y surgió de entre los muertos al tercer
día.
El derrotó a la muerte y se convirtió en el Señor de los vivos y
los muertos. Tal honor fue puesto sobre El y Dios Todopoderoso lo
sentó a su diestra e hizo que todas las cosas estuvieran sujetas a Su Señorío.
Luego, Dios Todopoderoso comenzó a traer personas de la oscuridad
y dándoles al Señor Jesucristo, a quien ungió como Alto Sacerdote,
Rey de Reyes, Señor de los Señores. Para aquellos que vinieron al
Reino de los Cielos, a través de la fe en Jesucristo, también se
convirtieron en Reyes y Sacerdotes del Dios Todopoderoso, para
gobernar y reinar sobre Los Cielos con el Señor Jesucristo. Y más
importante sobre la vida en la tierra, se le otorgó todo los
poderes sobre la oscuridad a aquellos que creen en la voluntad el
Padre.
La naturaleza del hombre no podía creer a Dios, ni seguir al Señor
Jesús. Para aquellos que creerían en el mensaje, un evento
sobrenatural tendría que ocurrir primero, el Espíritu Santo
eclipsaría las tinieblas, condenando a la persona del pecado de no
creer en Jesús como el Salvador y convenciendo a la persona que
Jesús se sienta a la Diestra de Dios Padre y convenciendo a la
persona que el mundo ha sido juzgado, es culpable y debe perecer.
La persona tenía el derecho a aceptar la convicción y arrepentirse
para ser reconciliado con Dios o rechazar la convicción y
permanecer condenado.
| EL NUEVO
NACIMIENTO: La Persona Vuelta a Nacer
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Si
la persona acogía la Verdad, aceptando a Jesucristo como el Señor,
creyendo en su corazón que Dios lo elevaría de entre los muertos,
la muerte recaería instantáneamente sobre el creyente. Durante ese
instante de muerte, la persona antigua moriría. La maldiciones que
habitaban en su sangre morirían de igual manera. Todas las
afecciones y enfermedades morían. Todas sus viejas costumbres,
gustos, disgustos, amores y odios morían. Su carácter, cultura,
tradiciones, costumbres morían. Todas sus relaciones morían, su
herencia cultural, raza y personas morían para el. La Muerte,
siendo instantánea, sin embargo siendo absolutamente final, le
sobrevendría. Y el pecado más grande, la desobediencia a Dios,
sería perdonado.
Para su muerte, la Sangre de Jesús, la vida misma de Cristo, sería colocada
dentro de el para elevarlo de entre los muertos para ser una nueva
creación, un hombre sobrenatural, ya no parte del mundo o sus
reinos, pero perteneciente a un reino nuevo que no es parte de
este mundo o sus muchos reinos.
La muerte del viejo traería nueva vida al nuevo. El Espíritu Santo
vendría y colocaría Su semilla de Vida en el Creyente y la persona
sería
restaurada a Dios, tal como lo fue Adán antes de su desobediencia.
Pero no para gobernar en este mundo nuevamente. Por que este mundo
está contaminado y condenado a ser quemado. El nuevo hombre o
Cristiano, deben ser testigo del Reino de los Cielos,
mientras vive en esta vida. El está muerto a todas las cosas,
aceptando la Voluntad del Padre para su vida. El vive para
complacer al Padre, para traer Gloria para EL a través de
Jesucristo.
El Cristiano ya no es controlado por sus sentimientos, ánimos,
pensamientos del mundo, éxito en la vida, clase social, asuntos
religiosos o nada parte de este mundo. El entiende completamente
que es un embajador del Reino de Dios y nada más. El no puede
comprometer su Embajada, a toda costa, debe permanecer fiel a su
asignación en esta vida..
El fruto del Espíritu vive en él para ser dado a quien el Padre
desea. El ama a aquellos a quien el Padre dice, va a donde el
Padre le dice, hace lo que el Padre le dice. El ha dado su
voluntad al Señor para que este tome las decisiones por el. Le
gusta alabar y bendecir a Dios a todo momento. Le gusta
involucrarse en aliviar a los enfermos. Le gusta liberar a las
personas del yugo controlador de la oscuridad.
El entiende el mundo espiritual, sus fuerzas y planes. Y se enfrenta,
a nombre de Jesús, a estas fuerzas y la victoria será siempre para
el. El camina por este mundo como una luz en medio de la oscuridad,
sin temores de lo que puedan hacer los poderes o el hombre sobre
el. Ya que sabe que nada le puede suceder sino la voluntad del
Padre y el confía plenamente en la voluntad del Padre. Vivir o
morir es del Señor y con eso, el está satisfecho.
Ser Cristiano es sufrir estas experiencias de arriba. Sobreviene
un cambio total del corazón. Usted ya no es el/la MISMO(A). Usted
está gobernado por el perdón y el amor al Señor Dios por haber
salvado su vida de la oscuridad. Usted podrá enfrentarse ante las
fuerzas del mal que gobiernan el mundo, entendiendo que sus
oraciones son potentes y poderosas, mayores que cualquier poder de
las tinieblas.
Usted estudia la Escrituras: en busca del entendimiento del
espíritu de la Palabra de Vida para su vida. Usted entiende que
usted se convertirá en la Palabra del Señor, que se hace realidad
en usted por el Espíritu. Usted sabe que debe forjarse en ese
instrumento que el Señor necesita para este momento en SU Reino.
Usted sabe que esta destinado(a) a realizar un buen trabajo en la
medida que El trabaja a través suyo para hacer Su Voluntad.
Su nueva vida es una vida de oración y ayuno, sometiendo todas las
cosas de su vida a la aprobación del Espíritu. Usted puede
aprender a descargar esos obstáculos a su Fe, sin remordimientos,
determinados a complacer al padre a toda costa.
Este es el proceso del Cristiano "vuelto a nacer". Cada uno debe
experimentar estos eventos, en varios grados, dependiendo de la
disposición de cada individuo para cumplir. Todos deben tomar su
cruz y seguir al Señor, si desean ser Sus discípulos.
Primero, uno debe creer en las enseñanzas del Señor, la cuales se
encuentran en la Biblia y reveladas por el Espíritu del Señor.
Segundo, esto lleva a la persona a tener una disciplina. Tercero,
el volverse discípulo de la Palabra del Señor revela la Verdad de
todas la cosas. Finalmente, la Verdad libera a la persona de este
mundo y de su vida.
Permita que este proceso comience en su vida. Si usted es un
Cristiano confeso y no ha permitido que estos actos sean parte de
su vida,
vuelva al inicio y vuelva a empezar. Sea determinante en renunciar
a sus viejas costumbres y acepte el cambio. Recuerde que la verdadera
Cristiandad, se revela por el cambio real en el corazón, un cambio
conforme a las enseñanzas del Señor Jesucristo. Por su fruto los
conoceréis.
Si usted no es Cristiano y ha estado bajo la convicción de considerar
una relación de este tipo, usted podrá ver que ocurrirá a su vida
al aceptar al Salvador a su alma. ¡Venga, permita que El Gobierne
y reine sobre usted por siempre!
En
nombre de Jesús,
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